sábado, 6 de marzo de 2021

LA CALLE DE LAS VÍCTIMAS DEL FRANQUISMO DE SAINT-DENIS (AFUERAS DE PARÍS) Y EL CEREZO EN FLOR

 

   En Saint-Denis, cerca de París,  hay varios tesoros  y lugares de gran interés :   el teatro Gérard Philippe, por ejemplo, el colegio  Federico García Lorca y  la calle de las Víctimas del franquismo. Allá me fui este seis de marzo a florecer una de las placas. No estuve el año pasado y el ventanal cerca de la placa sigue sin pintar, pero ya quisiéramos tener una calle de las Víctimas del franquismo en Madrid y en algunos pueblos de España, de cuyo nombre no quiero acordarme, como dicen de modo literario.

   De La Torre  de Esteban Hambrán  (Toledo) fueron fusiladas el seis de marzo de 1941,  cinco personas de las diecisiete que cayeron aquel día en el Cementerio del Este, con dos mujeres. Hoy se les rindió homenaje en el Cementerio a todas las mujeres fusiladas allí. 

   Llevé un ramo tricolor  a Saint-Denis y me ayudó a colocarlo un joven que ya me vio otras veces por allí. Trabajó en Extremadura en la agricultura y le expliqué que de 1939 a 1944, después de la guerra “civil” (o “incivil”),  los franquistas fusilaron en Madrid a 2936 personas que siguen sin placa ni nombre en la capital de aquel país (democrático) que perdió la guerra contra el fascismo.

   Después paseé por la calle  y llegué hasta el rincón donde hace unos cinco años había otra placa (en la intersección con otra calle) y me atrajo  allí un precioso cerezo en flor que escapaba hacia el cielo azul  del jardín que le hospeda. Un ancianito estaba cavando el jardín y vi que le costaba el trabajo. Me acerqué a preguntarle qué plantaba y, tras allanar el suelo donde la acababa de plantar con delicadeza,  me dijo que una magnolia y que habría que protegerla en invierno. Le felicité por su trabajo y por lo bien cuidado que tenía el jardín y me dijo que había aprendido con su padre. Fue un rato emocionante y espero volver y ver  crecida la magnolia y al jardinero, dueño de un magnífico cerezo y enamorado de una tierna magnolia, cuyos capullitos espero prosperen.

   Algún día, no cabe duda, en aquel pueblo  toledano de olivos y viñedos, de trigos y centenos, de hombres recios que tanto lucharon por levantar cosechas e instruir a sus hijos, alrededor de un monumento  en el que consten los nombres de los republicanos que lucharon por un porvenir mejor, se plantarán olivos  de la paz y cerezos que anuncien otros abriles.

¡ Gloria a nuestros héroes republicanos !

¡ Viva la República !

Rose-Marie Serrano (París, 6 de marzo de 2021)


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