Este ocho de mayo de 2026 en la Courneuve, afueras de París, las autoridades pronunciaron dos discursos importantes y participamos ante el monumento de Shelomo Selinger con la Tricolor. Se abrió la ceremonia con la Marcha de la Segunda División Blindada.
En su discurso, M. Kévin COUTEAU, Presidente de la Asociación Republicana de Antiguos Combatientes (ARAC), recalcó que “la capitulación anunciaba el final próximo de la Segunda Guerra Mundial. La fecha del ocho de mayo no es solo la de una victoria militar sino también la del triunfo de los valores fundamentales: la libertad, la dignidad humana y la fraternidad.
Hoy nos juntamos para honrar la memoria de los que han combatido, resistido y dado su vida para que Francia siguiera siendo libre. Rendimos homenaje a los soldados de las fuerzas francesas libres, a los combatientes de muchas de las fuerzas francesas del interior, a los ejércitos aliados (británicos, canadienses, americanos, soviéticos y muchos más venidos del mundo entero) pero también a los civiles atrapados en la tormenta.
No olvidamos a las víctimas de la deportación, como lo hemos podido hacer el 26 de abril pasado. Todos fueron víctimas de una ideología de odio que negaba la mismísima humanidad ajena.
Tampoco olvidamos el compromiso, el sacrificio de los soldados venidos de lo que se llamaba antiguas colonias (los fusileros africanos y malgaches, los “goumiers”(o sea soldados de infantería) marroquíes y tantos más que combatieron con valor por una patria a veces lejana pero de la cual sin embargo defendieron los valores con honor y dignidad.
Más allá de esta memoria nacional y universal nos incumbe también dar vida a la memoria local recordando a los resistentes de nuestra ciudad. (El Sr Presidente de la ARAC mencionó a varios ciudadanos resistentes de la Courneuve).
En su discurso, el señor alcalde de la Courneuve, M. Aly DIOUARA, expuso:
“Estamos reunidos hoy para conmemorar el 8 de mayo de 1945, fecha de la victoria sobre el nazismo y del final de la Segunda Guerra Mundial. Esta fecha marcó la capitulación de la Alemania naci. Significa sobre todo la victoria de los pueblos libres, libres de la barbarie, una victoria arrancada con el sacrificio de millones de vidas, una victoria obra de mujeres y hombres que rechazaron la sumisión, el odio, la indignidad. Rendimos homenaje a todas aquellas y aquellos que combatieron el nazismo, a los soldados, a los resistentes, a los deportados, a las víctimas civiles de esa guerra, pero también a aquellos combatientes venidos de otras partes, de las colonias, durante largos años invisibles en el relato nacional. Rendimos homenaje a quienes, arriesgando la vida, escogieron el valor en vez de la indiferencia, ya que la Resistencia fue también un combate moral y político llevado por los resistentes comprometidos y por ciudadanos, “el ejército de las sombras”, como los llamó Joseph Kessel.
El recuerdo del ocho de mayo de 1945 nos obliga para el presente, nos obliga a mirar lo que producen el racismo, el antisemitismo, el nacionalismo y el odio hacia el prójimo.
La paz, la democracia y los derechos humanos nunca son definitivamente adquiridos. La Historia nos enseña que ninguna sociedad puede escapar de ser trastornada cuando vencen el miedo, las divisiones y el rechazo.
Sabemos que el régimen nazi no surgió de la nada. Se construyó progresivamente, por la banalización del odio, por la designación de chivos expiatorios y por el debilitamiento, hay que decirlo, de la mismísima idea de Estado de derecho pero también por las urnas. Por eso el deber de Memoria es esencial e incluso, diré, imprescindible. En estas horas en que progresan el racismo, los discursos de odio, las lógicas autoritarias, tenemos la responsabilidad de seguir siendo vigilantes. Las guerras se multiplican a través del mundo y asistimos a veces incluso en directo a dramas humanos de una violencia insoportable con el sentimiento de profunda impotencia. El derecho internacional construido tras la Segunda Guerra Mundial para preservar la paz e impedir el retorno a la barbarie es hoy fragilizado y puesto en tela de juicio.
Defender y exigir su respeto por todos los pueblos, para todos los pueblos y en cualquier circunstancia, también es rendir homenaje a quienes combatieron el nazismo y llevaron la esperanza de un mundo fundado sobre el derecho, la justicia y la paz.
Debemos mirar también esa historia con lucidez y en su globalidad. En el mismo momento en que Europa celebraba la caída del nazismo, la violencia colonial arreciaba en otras partes. El ocho de mayo de 1945 es también el de las matanzas de Setif, de Gelda y de Kherrata y miles de argelinos fueron matados por el ejército francés en una represión sangrienta cuando pedían derechos, dignidad y libertad. Unos meses antes en diciembre de 1944, fusileros africanos, vueltos del frente después de haber combatido por la libertad de Francia, fueron matados por el ejército francés en Thiaroye (Senegal) por haber pedido que se les pagara el sueldo. Esas páginas de nuestra historia deben ser conmemoradas, compartidas en particular con la juventud.
Conmemorar el ocho de mayo de 1945 es recordar que la República debe seguir siendo fiel a sus principios, a sus valores, a su lema republicano: libertad, igualdad, fraternidad. Es afirmar que no cederemos jamás frente al antisemitismo, frente al racismo, frente a todas las formas de discriminación. El más bello homenaje que podamos rendir a todos los que combatieron la barbarie, la ignominia, es hacer vivir esos valores: el valor, la solidaridad, la justicia. En la Courneuve, ciudad-mundo, popular y profundamente diversa, esa memoria cobra una resonancia particular. Nuestra ciudad es portadora de una historia de solidaridad, de compromiso y de combate por la dignidad humana. Los ciudadanos de la Courneuve siempre han estado presentes en los combates de esa Historia y quiero saludar aquí el trabajo de las asociaciones, de los educadores, del personal municipal, de los antiguos combatientes y de todos quienes obran día tras día para transmitir esa memoria. Aimé Césaire expresaba con fuerza esa exigencia de universalidad: “en el fondo, lo que no perdonan a Hitler no es el crimen contra el ser humano en sí mismo, ni la humillación del ser humano en sí mismo, sino el crimen contra el hombre blanco”.
Nos toca ser fieles a una posición de principio universal. Hagamos vivir por doquier y para todos los valores de la humanidad, de justicia y de paz con los que esta conmemoración cobra todo su sentido. Muchas gracias. »
Tras estos discursos oficiales muy emocionantes, se tocó la Marsellesa y se colocaron las flores de los diversos representantes de la municipalidad y del departamento. Después los partidos políticos fueron invitados a depositar las suyas pero no vi en los bancos sino las del Partido Comunista y las nuestras, no las de un partido, las de los Amigos de los Republicanos españoles de Región parisina y me invitaron a depositar mis flores tricolores, lo que hice muy gustosa.
Para ello me eché encima la bandera Tricolor de la República española, y le contesté “Sí, también estaban los españoles” al Sr LE SERGENT, ex presidente de ARAC, quien me dijo amablemente: “¡Vamos, los españoles!”, ya que nos conocemos desde 2012 y otros años en que estuvimos con flores, abanderado y bandera. Deposité mi ramito tricolor, símbolo también de Resistencia, como bien lo comprendieron todos los presentes. No lo entendió no obstante un joven que se acercó y me preguntó “¿Por qué los españoles?”. Como en los discursos se mencionaron “muchos soldados y ejércitos aliados” pero no se explicó la resistencia de los Republicanos españoles, no me extrañó la pregunta del joven y le expliqué brevemente que por ejemplo hubo cinco mil republicanos españoles matados en Mauthausen, muchos de los cuales habían luchado con el ejército francés y fueron apresados por Francia, con compañías de los ejércitos franceses y deportados.
Por eso grité tras depositar mi ramito “¡Viva la República, viva la Tercera!”. Solo la vuelta de la República en España puede constituir un gran y auténtico homenaje a quienes dieron su vida por ella y sus valores universales.
Tras escuchar el Canto de los Partisanos, se acabó la bella y emocionante ceremonia y sacamos fotos con los amigos y camaradas de la Courneuve y la bandera Tricolor republicana española, como hicimos otros años con el Sr Gilles POUX, ahora ya alcalde-honorario, siempre con sus concejales y camaradas.
¡Viva pues la Tercera!
Rose-Marie Serrano (Amigos de los Republicanos españoles en Región parisina)









